top of page

Cosas que uno aprende después...

Actualizado: 5 nov 2020

Hace un tiempo atrás tuve una mala experiencia debido a un asalto armado en una cafetería donde me encontraba con una amiga de infancia, a punto de compartir un dulce mientras nos poníamos al día...


Ante ese hecho (asalto) sentí tanta rabia, frustración e ira! y sin poder hacer nada más que bloquear todo e ir a la comisaría más cercana. Creo que mi amiga se asustó más de mi reacción que del hecho en sí, es que en realidad me costó mucho controlar mi ira.


Sin embargo, como siempre podemos sacar lo bueno de lo malo, un ángel vino a socorrerme ante mi llamado. Lo reconozco, esos ángeles amigos son muy buenos para estos casos, ellos solo te escucharán y dejarán que pase tu catarsis post trauma y es que este ángel era muy práctico, pero a pesar de eso yo no conseguía a calmarme y hasta sentía que me latía la cabeza de la cólera...


Entonces empecé a caminar acompañada de ese ángel (dimos como 10 vueltas al parque) y finalmente estaba un poco más tranquila (se los recomiendo cuando sientan cólera salgan y caminen, no importa las veces que sea), me encontraba un poco más tranquila hasta que , ya casi al llegar a casa, desde la oscuridad escuchamos un silbido de alguien (que desde lejos no podíamos divisar si se trataba de un hombre o de una mujer), mi mente aún post asalto, no dudó en pensar que podrían ser los mismos delincuentes, pero mi ángel me dijo: "seguro se trata de alguien que se ha olvidado sus llaves y está silbando para que le abran la puerta...", y yo sólo me quedé pensando...el silbido sonaba cada vez más constante y cercano, hasta que pudimos ver que se asomaba caminando una chica.


Nos asombramos porque ya eran casi la media noche y era raro ver caminar a una chica sola a esa hora, curiosos pero atentos los dos, la observamos venir y al hacerlo ella nos preguntó: Disculpen...¿no han visto por aquí a un perro correr? y nosotros le dijimos que no. Por supuesto segundos después le pregunté cómo es su perro? y ella me explicó que se trataba de uno de raza golden retriever (tipo labrador pero con más pelo). Entonces sin pensarlo, la acompañamos a buscar a su perro y así ya éramos 3 caminando en la oscuridad de la media noche...



Hasta que luego de pasar por varias calles y haber hablado hasta con los vigilantes, de pronto a lo lejos vimos a un perro medio alborotado que trataba de entrar por las rejas de la urbanización que ya lógicamente estaban cerradas. Al verse (la chica y su perro), se reconocieron mutuamente con tanto, pero tanto cariño, el perrito no dejaba de mover la cola y de saltar, mientras ella lloraba de alegría de haberlo encontrado...es algo muy lindo que no tengo palabras para descifrar la emoción que también sentí al ver ese reecuentro, quedé muy agradecida por haber sido cómplice del más puro, fiel y verdadero amor! ah y lo mejor de todo es que, gracias a esa búsqueda implacable pude olvidar finalmente, mi mala experiencia vivida solo hace unas horas antes. Entonces descubrí que enfocarse en ayudar a resolver un problema mayor a otro, hace que desaparezca el tuyo!.


Resolver un problema a otro que más lo necesite (y que no sea de índole material), a mi parecer era muchísimo más importante el haber encontrado a ese perrito extraviado, me concetré tanto en ello, que pudo hacerme olvidar y superar la mala experiencia.


Sobre todo a darme cuenta que el sentido de la vida no son obtener cosas materiales. Que no tiene sentido arriesgar tu vida por cosas materiales (cartera, joyas, celulares, dinero..etc), que finalmente se pueden recuperar con tu trabajo, que en esta vida hay cosas de muchísimo más valor como tu familia (humana y de 4 patas) y esos ángeles amigos que estarán ahí siempre para ti!.


A penas entré a casa, abracé a mi Rabito Valentino y me sentí la mujer más afortunada del mundo por tenerlo!


Comentarios


© 2018 by Susan Urías. Wix.com

Únete a nuestra lista de correo

bottom of page